-Más allá de los territorios islámicos, durante la Edad Media, florecieron en el resto de África otras culturas. Algunas de ellas se islamizaron, pero otras estuvieron bajo dominio cristiano o mantuvieron sus propios rasgos tradicionales.
El reino de Benin fue fundado en el siglo XI. Se extendía por un territorio muy cercano al que ocupa hoy día el Estado con el mismo nombre. El poder se encontraba en manos de los obas o reyes, de quienes se pensaba que tenían poderes sobrenaturales. Vivían alejados del pueblo en un palacio amurallado formado por varios edificios y patios. Alrededor del palacio se extendía el resto de la ciudad, rodeada de una alta muralla de barro con un foso. Los obas utilizaban en sus ceremonias religiosas distintos objetos rituales. Este hecho propició el desarrollo de un singular arte escultórico. Como Benin permaneció fuera de la influencia islámica, en sus esculturas hay representaciones humanas y animales. Trabajaron con materiales muy diversos, algunos preciosos, como el marfil, y otros más modestos, como la madera o el hierro. La riqueza de este reino se basaba en el comercio de esclavos, de marfil y de semillas de palma. Estos productos no solo atrajeron a pueblos vecinos sino a otros más alejados, como los portugueses, con quienes establecieron relaciones a finales del siglo XV.